8
Jun
2015
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Meditar como la Rama

Canalización (rama)

Todo árbol se yergue a través de sus ramas para alcanzar la luz del cielo, pero este esfuerzo no sería posible si, simultáneamente, sus raíces no penetraran en la oscuridad de la tierra para soportar dicha elevación. Paradójicamente, las ramas son como raíces osadas que atraviesan el espacio, mientras que las raíces son ramas más bien tímidas que buscan el refugio seguro de la tierra. En todo caso, la belleza del árbol radica en la majestuosa vertical que enlaza cielo y tierra. Ese fruto que comemos gustosamente es el producto mágico del encuentro de dos impulsos: el nutriente de la tierra fértil que sube y la cálida luz solar que desciende.

En cierta medida, el ser humano también está plantado en la tierra y también aspira a una elevación, en este caso, espiritual. Nuestra columna es el tronco, nuestros pies y piernas las raíces, y nuestras manos y brazos, las ramas. Tanto el árbol como el ser humano tenemos conductos sutiles por donde circula la energía, y de eso se trata: de aprender a meditar como las ramas permeables que se mecen con el viento y que ceden y ceden al peso jugoso de sus frutos.

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