YOGA SÍNTESIS
ESCUELA DE INSTRUCTOR DE YOGA

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EN LA CIUDAD
6
Abr
2015
1

Meditación: Muerte

Ya habíamos dicho que la meditación es una especie de trampa: entramos pensando en idealidades y nos encontramos justo lo contrario: con las realidades, con la sombra que no queríamos ver. Buscamos experiencias extraordinarias y cosechamos frustraciones. Queremos encontrar un oasis de paz y no dejamos de rememorar los problemas que habíamos querido dejar en la puerta de la sala. No es de extrañar que muchos salgan corriendo después de una breve experiencia meditativa.

Las plantas carnívoras son muy atractivas, de bellos colores y dulces aromas, pero en su interior esconden jugos corrosivos. Hay, es cierto, una aureola de santidad alrededor de la meditación, pero es una artimaña para cazar vanidades. Cuando estamos dentro, suena la caracola de la guerra. Podemos decir que la meditación es la guerra santa contra el ego; la conciencia es prisionera casi todo el tiempo del ego y tenemos que liberarla.

Cuando el ego está en su salsa, es todo movimiento, gesticulación, palabrería, extraversión y manipulación de la realidad que tiene más a mano. Como si fuera un titiritero, el ego mueve ojos, lengua, cabeza y manos, todo lo que le ayude a tener un mejor control de la situación. Esta percepción nos lleva a comprender mejor la estrategia de la postura meditativa, que simula la muerte.

La postura meditativa nos obliga casi siempre a estar inmóviles, con la manos plegadas en algún gesto simbólico, con los ojos cerrados o semicerrados y con la lengua vuelta hacia el paladar. Casi parece que no respiráramos, que estuviéramos al otro lado de la vida.

Tras unos minutos de curioseo, el ego se encuentra sin agarres en la meditación, se encuentra maniatado y boca abajo. Es entonces cuando empieza a aullar, esto es, a querer moverse, a quejarse internamente y a inventarse historias para pasar el rato hasta que suena la campanilla final de la sesión de meditación.

La postura meditativa es una ratonera para el ego, un anzuelo para pescar el ilimitado amor y la importancia personal que se profesa a sí mismo, un cepo para atrapar la permanente huida del presente que le amenaza y, sobre todo, una red para cazar el terrible miedo que le tiene a la muerte.

Lo cierto es que no podemos vivir sin ego, sin una conciencia individual integrada en el mundo social. Ahora bien, no se trata de matar al ego literalmente, pero sí de reeducarlo, de que aprenda a permitir y no a controlar neuróticamente, a escuchar en vez criticar, a ser en vez de obsesionarse con tener, a confiar en vez de defenderse sistemáticamente, y lo más difícil, a amar en vez guerrear continuamente con todo y contra todos.

Meditación Síntesis. Julián Peragón. Ed. Acanto
3
Abr
2015
2

En los remolinos del yoga

Muchos amigos y alumnos se desconciertan ante el Yoga que hacemos pues pareciera que le faltara una estructura más sólida, que no tuviera una línea definida ni un nombre o marca comercial, como otros tantos que pueden haber en el mercado de lo espiritual (por otro lado, donde todos estamos). Entonces ¿qué Yoga hacemos?, ¿cuál es mi Yoga?

He tenido la tentación de hablar de un yoga esencialista o de un yoga místico, de una nueva síntesis o de un yoga integral, qué sé yo. Pero creo que caería en un viejo error, el de ponerle un plus de diferenciación, una sobrecarga egótica e innecesaria a ese fluido milenario que es el Yoga. Todavía pensamos en términos de bueno y malo pues quisiéramos que nuestro Yoga fuese el verdadero. Pero quizás lo que nos pida el Yoga, a mi entender, es un acercamiento humilde y no pretencioso, con las cuatro letras del Yoga creo que nos basta de sobras. Sin embargo, este acercamiento (anónimo) merece la pena matizarlo. Nos hemos de explicar aunque sólo sea para aclararnos nosotros mismos.

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3
Abr
2015
1

Vipassana

La palabra Vipassana significa literalmente “ver con claridad’. Es una vía para desarrollar cómo ver las cosas ya que tenemos que ser capaces de tener una clara consciencia, una forma de estar presente y observar las cosas sin pensar, sin comentar, sin opinar… sin nada: pura y simplemente observando.

Vipassana es una arma de cómo ver y qué ver. Cómo ver es más importante que qué ver, ya que todas las cosas pueden ser observadas. Vipassana es la vía sobre cómo ver las cosas y, además, sin explicar las cosas que vemos, ya que dejamos que las cosas se expliquen por sí mismas. Esta es la forma de ver.
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1
Abr
2015
0

Juega al juego

Juega al juego. Pon todavía más en peligro tu trabajo. No seas el protagonista. Busca el enfrentamiento. Pero no tengas ningún propósito.

Evita las segundas intenciones. No calles nada. Sé blando y a la vez fuerte. Sé astuto, métete en las cosas y desprecia la victoria.

No observes, no examines, pero con presencia de espíritu, mantén la disponibilidad para los signos. Déjate conmover.

Muestra tus ojos, haz señas a los otros hasta lo más hondo, preocúpate por el espacio y observa a cada uno en su imagen. Decide sólo cuando estés entusiasmado.

Fracasa tranquilo. Sobretodo tómate tiempo y da rodeos. Déjate llevar por caminos que no querías recorrer. Haz, digamos, vacaciones.

No dejes de oír ningún árbol ni ningún agua. Vete a donde te guste ir y no te prives del sol. Olvida a los allegados, fortalece a los desconocidos.

Inclínate ante las cosas secundarias, evádete y retírate al vacío de los hombres. Búrlate del drama del destino, desprecia la desgracia, destruye con tu risa el conflicto.

Muévete hacia tu color propio, hasta que estés en lo justo y el susurro de las hojas se haga dulce. Pasa por los pueblos. Yo, iré detrás de ti.

Peter Handke
30
Mar
2015
1

Meditación: Viaje

Cuando empezamos con la disciplina de la meditación, estamos comprando un billete de viaje. Ya hemos intuido que la meditación nos acerca al Ser, a la fuente de la que provenimos, y que nos permite morar en nuestra propia naturaleza. Pero para ello hemos de hacer un largo viaje. Es un viaje iniciático porque supone una prueba de valor, una confianza inquebrantable para superar resistencias y obstáculos que nos encontraremos en el camino.
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27
Mar
2015
1

Entrevista a Dokushô Villalba

Lo primero que se suele decir y escuchar de Dokushô Villalba es que él es el primer maestro zen español reconocido por la Escuela Soto Zen japonesa… A ese puerto llegó después de seguir durante años las enseñanzas del Maestro Taisen Desimarhu –con el que fue ordenado monje zen- y de haber recibido la transmisión del Darma en 1987, de la mano del Maestro Shuyu Narita… Pero, además, Dokushô Villalba teje esa transmisión en una trama de hilos variados que van desde la dirección del Templo Luz Serena a su dedicación como poeta y escritor, pasando por su afición a la fotografía o su labor de difusión del zen, más allá de la propia enseñanza… Lo cierto es que al acercarse a este maestro zen, uno tiene la sensación de asomarse al periplo personal y espiritual de un hombre a caballo entre la fidelidad a la tradición de la que forma parte y la necesidad de adaptación de ésta a “las maneras” de occidente. Pertenece, por tanto, a ese tipo de personas con vocación de tender puentes entre diferentes culturas y visiones de la vida, entre las diversas maneras de averiguar el mundo y de acompañar al ser humano en el camino del desarrollo de la conciencia…

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25
Mar
2015
2

La meditación del abrazo

“La meditación del abrazo es una práctica inventada por mí. La primera vez que aprendí a abrazar fue en Atlanta, en 1966, cuando una poeta me paró en el aeropuerto y me preguntó: “¿Es correcto abrazar a un monje budista?” En mi país no solemos expresarnos de esta forma en público, pero pensé: “Soy un maestro zen. Hacerlo no debería significar para mí ningún problema.” Así que contesté: “¿Por qué no?”, y ella me abrazó. Pero me sentí algo tenso. Ya en el avión decidí que si quería trabajar con mis amigos occidentales, tendría que aprender la cultura de Occidente, así que inventé la meditación del abrazo.La meditación del abrazo es una combinación de Oriente y Occidente.

Según la práctica, debes abrazar realmente a la persona que estás abrazando.

Sentirla de verdad entre tus brazos, no hacerlo sólo para cubrir las apariencias dándole unas palmaditas en la espalda para dar la impresión de que estás allí, sino respirando conscientemente [que es la clave de toda espiritualidad oriental] y abrazándola con todo tu cuerpo, espíritu y corazón. ‘Cuando inspiro, sé que la persona a la que quiero está con vida entre mis brazos. Cuando espiro, sé que para mí es muy valiosa.’ Mientras la abrazas e inspiras y espiras tres veces, la persona que estás abrazando se vuelve real, y tú también te vuelves muy real. Cuando quieres a alguien, deseas que sea feliz. Si no es feliz, tú tampoco puedes serlo. La felicidad no es un asunto individual.”

Del monje vietnamita Thich Nhat Hanh, “Sintiendo la paz”, p.74