YOGA SÍNTESIS
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8
Jun
2015
1

Meditar como la Rama

Canalización (rama)

Todo árbol se yergue a través de sus ramas para alcanzar la luz del cielo, pero este esfuerzo no sería posible si, simultáneamente, sus raíces no penetraran en la oscuridad de la tierra para soportar dicha elevación. Paradójicamente, las ramas son como raíces osadas que atraviesan el espacio, mientras que las raíces son ramas más bien tímidas que buscan el refugio seguro de la tierra. En todo caso, la belleza del árbol radica en la majestuosa vertical que enlaza cielo y tierra. Ese fruto que comemos gustosamente es el producto mágico del encuentro de dos impulsos: el nutriente de la tierra fértil que sube y la cálida luz solar que desciende.

En cierta medida, el ser humano también está plantado en la tierra y también aspira a una elevación, en este caso, espiritual. Nuestra columna es el tronco, nuestros pies y piernas las raíces, y nuestras manos y brazos, las ramas. Tanto el árbol como el ser humano tenemos conductos sutiles por donde circula la energía, y de eso se trata: de aprender a meditar como las ramas permeables que se mecen con el viento y que ceden y ceden al peso jugoso de sus frutos.

5
Jun
2015
3

La demanda del alumno

En la mayoría de los ámbitos comerciales en nuestra sociedad se privilegia la demanda del cliente porque, es obvio, el negocio depende de la satisfacción de aquél y del cumplimiento de sus necesidades. Se hacen increíbles estudios para prever si un determinado producto tendrá suficiente acogida o no, si es adaptativo al momento y a los gustos de un colectivo. Aunque habría que decir, si hemos de ser fieles a la realidad, que más que adecuación a la demanda del cliente hay mucho “gato por liebre”

En el terreno espiritual la cosa cambia pero no tanto pues los alumnos (clientes) vienen o se van dependiendo también de modas, de necesidades y de satisfacciones. Los profesores/as de Yoga muchas veces no atinan a entender ese flujo aleatorio de idas y venidas, cuando un grupo se vacía o se llena, cuando alguien sin mediar palabra deja de venir o trae a tres amigos/as más. Misterio.

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3
Jun
2015
1

Notas sobre el lenguaje

Las lenguas modernas están impregnadas de patriarcalismo. Es hora de superarlo; nuestro tiempo necesita recuperar urgentemente la dimensión femenina de la vida, y las mujeres, en particular, recuperar sus derechos. Pero ni el matriarcalismo (aunque a veces lo deseemos) ni un dualismo entre hombre y mujer son soluciones satisfactorias.

El término latino homo significa ser humano y no hombre ni mujer. Designa la totalidad de la persona, en la cual existen polaridades, pero no escisiones. Sexo, género y polaridad —el sexo biológico, el género gramatical y la estructura polar de la realidad— son tres cosas distintas. Femenino y masculino no es lo mismo que hombre y mujer; el sol o el cabello no son biológicamente masculinos, ni la luna o la mano, femeninos, aunque en ambos casos hablemos de género. Yin y yang, cálido y frío, luz y oscuridad, son polaridades que pertenecen al conjunto de la realidad y que no pueden ser reducidas a masculino o femenino, ya que el sexo biológico sólo es una de estas polaridades.

Llamo sexomorfismo o sexomorfización de la realidad a nuestra tendencia moderna a reducir la diversidad situándola en el paradigma de una sola diferencia, a ver la realidad únicamente según la imagen del hombre (antropomorfismo) y al hombre únicamente según la imagen del sexo (sexomorfismo). El género gramatical de la palabra «hombre» es masculino: «él» se refiere al género, no al sexo. Desde hace décadas defiendo un nuevo género, no el neutrum (ni… ni, o sea, castración), sino el utrum (tanto… como), y ello en todos los ámbitos de la realidad, es decir, también respecto a lo divino, lo humano y lo cósmico. Mientras, utilizo el masculino en sentido inclusivo, sin darle el derecho de dominio sobre la totalidad y sin contribuir, mediante el plural o las repeticiones (hombre-mujer, dios-diosa, etc.), a la fragmentación de la realidad.

El hecho de sentirme cómodo en varias lenguas y de no privilegiar a ninguna de ellas, ya que ninguna me pertenece, me hace estar más atento a mi deber como oyente (y, por lo tanto, obediente—ab audire) de la lengua hablada. Por esta razón, presto atención a la etimología de las palabras y a su parentesco, y estoy convencido, además, de la imposibilidad de una lengua universal única. Por eso hay en este libro abundantes citas en lenguas extranjeras, por las cuales quisiera dar las gracias a la editorial. Estas palabras extranjeras han de indicarnos simplemente que no estamos solos en nuestra tarea y que nada puede ser reducido a una sola forma de expresión ni a ninguna lengua. La lengua —como la sabiduría— tiene muchas moradas.

Raimon Panikkar

3
Jun
2015
1

Frase: Caminamos

Caminamos porque creemos que lo que buscamos está lejos, pero mientras buscamos mantenemos unas anteojeras que nos impiden percibir la amplitud de la realidad, sufrimos una tensión vital que nos comprime por dentro, mantenemos unas esperanzas que son del todo infundadas.

Meditación Síntesis. Julián Peragón. Ed. Acanto

1
Jun
2015
1

Meditar como una montaña

Permanencia (montaña)

Quienes han subido cumbres saben que el mismo cielo parece estar al alcance de la mano. El aire puro, el horizonte inmenso, el silencio profundo, la cercanía de las nubes… nos transportan a una quietud del ánimo, más allá de la vorágine de la vida de allá abajo. Las montañas son puntos de encuentro entre el cielo y la tierra; de ahí que muchas de ellas se consideren montañas sagradas, cuyo peregrinaje asegura un lugar en el cielo prometido.

Cuando meditamos, estamos imitando el silencio y la tranquilidad de las cumbres. Estamos recuperando de nuevo el peso, la estabilidad y la permanencia de la montaña.

Meditar como una montaña es hacer sin hacer nada, permitiendo que florezca la primavera y se marchite el otoño, sin oponernos al calor del verano ni al intenso frío del invierno; sin apostar por la cara norte o por la cara sur. La montaña simplemente permanece allí, anclada en la eternidad, tolerante, aceptando todo lo que existe, sin juzgar a la frágil florecilla ni a la espinosa zarza. Meditar como una montaña es sentir en profundidad que no somos nosotros quienes meditamos desde el orgullo, sino que es el universo mismo el que ha rellenado todos nuestros huecos, y germina, crece, se marchita y muere, para volver a renacer. Podríamos decir que no somos nosotros los que empujamos la vida sino ésta la que nos sacude desde dentro y nos enviste o acoge desde fuera.

29
May
2015
2

Los tres niveles de pautas

Cuando realizamos nuestra propia práctica o cuando estamos en una clase, sea ésta individual o grupal, los profesores nos dan pautas para ejecutar correctamente las posturas y los ejercicios de respiración o concentración. A menudo el profesor inexperto puede estar dando excesivas pautas o, tal vez, escasas para la comprensión del ejercicio. Es cierto que las pautas se tienen que adaptar al nivel del estudiante, y deberían ser progresivas. Por tanto es lógico pensar que primero tendríamos que ir por la pautas posturales que nos aseguran la estabilidad de la postura y poco a poco introducir otras más sutiles de vivencia o de la propia mística del Yoga.

Cuando aprendimos a conducir primero aprendimos a coordinar embrague con la marcha correspondiente, más tarde, con los años, el aprendizaje básico se volvió una rutina y muchos, aprendieron a disfrutar de la conducción. Los diferentes niveles de pautas nos ayudan a esto, a que nuestro trabajo sea cada vez más sutil y que nos sirva para ganar presencia.

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27
May
2015
1

Frase: El iceberg de las acciones

Todos sabemos que detrás de lo aparatoso de la experiencia hay un trasfondo a menudo desconocido: el iceberg de las acciones esconde mucho más de lo que enseña. Se trata de bucear en la meditación, en busca de las actitudes profundas que sostienen nuestros actos.

Meditación Síntesis. Julián Peragón. Ed. Acanto

27
May
2015
2

El arte de respirar

“Este es el proceso del aliento al respirar: primero se toma el aire y se recoge el aliento. 

Luego éste se expande. Al expandirse desciende y se serena. Una vez sosegado se afirma. 

Tras haberse afirmado comienza a germinar. Una vez germinado crece, y cuando ha crecido hay que devolverlo. 

De vuelta, alcanza la cima. Allí en lo más alto, presiona hacia arriba; allá, en el fondo, presiona hacia abajo. 

Quien de este modo proceda, vivirá; quien haga lo contrario morirá”.

Inscripción Cou. Siglo VI a.C.